¿Alguna vez has salido de clase pensando: “Hoy me duele hasta el alma”? Pues en nuestra academia Hablamos, eso es casi una señal de éxito.
En nuestra última clase de español de A1, vimos un tema muy importante y necesario, sobre todo, si nos ponemos enfermos: las partes del cuerpo y el famoso verbo “doler”. Y sí, hubo risas, dramatizaciones y algún que otro “¡ay!” exagerado.
Empezamos con lo básico: identificar las partes del cuerpo. Pero no queríamos hacerlo de forma aburrida, así que jugamos a “Simón dice” ¿has jugado alguna vez?
Aquí tienes algunas de las palabras que practicamos:
- la cabeza (head)
- el ojo / los ojos (eye / eyes)
- la nariz (nose)
- la boca (mouth)
- el brazo (arm)
- la mano (hand)
- el dedo (finger)
- la pierna (leg)
- el pie (foot)
- la espalda (back)
- el estómago (stomach)
Después de señalar, repetir y reírnos un poco, llegó el momento más esperado por todos: el verbo “doler”. Y aquí es donde todo se volvió… dramático (en el mejor sentido).
¡Advertencia! Esto es algo que sorprendió a algunos alumnos de la clase: el verbo doler no funciona como la mayoría de los verbos en español. No decimos “yo dolo”, sino que usamos una estructura especial:
- Me duele la cabeza (My head hurts)
- Me duelen los pies (My feet hurt)
¿Te suena? ¡Exacto! Se conjuga de la misma forma que el verbo gustar, o encantar (verbos que seguro que ya conoces) ¡OJO! Es un verbo irregular también, la “o” pasa a “ue”.
Sí, lo sabemos son muchas cosas diferentes a tener en cuenta, pero nada es imposible. Piensa que la parte del cuerpo es la protagonista. Es la que “hace” la acción de doler y por eso va detrás del verbo.
- La cabeza duele: me duele la cabeza
- Los pies duelen: me duelen los pies
Y claro, no podía faltar la práctica. Hicimos pequeñas dramatizaciones donde cada estudiante tenía que representar un dolor. Tuvimos actuaciones dignas de los premios Óscar:
— “¡Ay! ¡Me duele el estómago!” (con las manos en la barriga como si hubiera comido diez bocadillos de calamares)
— “¡Me duelen los brazos!” (como si hubiera levantado a su profesor de español durante horas)
— “¡Me duele la espalda!” (con postura de abuelo incluida)
Además, aprendimos a cambiar la persona:
- Te duele la cabeza (Your head hurts)
- Le duele el brazo (His/her arm hurts)
- Nos duelen las piernas (Our legs hurt)
Y aquí vino otro momento divertido: dividimos la clase en dos partes y había médicos y pacientes. Los que hacían de médico tenían que adivinar el diagnóstico de los enfermos ¡Fue muy divertido!
— “¿Qué te pasa?”
— “Me duele la garganta” (throat)
— “¡Necesitas té!”
Para cerrar la clase, hicimos un mini reto: cada estudiante debía inventar una frase exagerada usando el verbo doler. Aquí os dejamos los mejores ejemplos:
“¡Me duele todo el cuerpo después de bailar salsa!”
“Me duelen los dedos de tanto escribir mensajes.”
“Me duele la cabeza porque estudio demasiado español.”
En resumen, aprender español no tiene por qué ser aburrido. En Hablamos, convertimos incluso el dolor en algo divertido. Porque sí, porque te puede doler la cabeza, pero también te puedes reír a carcajadas al mismo tiempo.
¿Y a ti? ¿Qué te duele hoy?
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